el sueño no viene a mi ,
por el contrario el malestar asecha a cada momento
si me recuesto y algo me corta la respiración,
si pestañeo como un inútil intento
si mi corazón no permite escuchar más que su palpitar,
entonces me invade la ansiedad
si el dolor de los huesos no deja espacio
para el hormigueo en el cuerpo
sí las voces no dejan de parlotear -entre ellas-
o sí mi mente no me deja descansar. -vesania-
si la ilusión va más a allá de lo que puedo soportar
Si la oración no alcanza para contrarrestar este mal,
entonces tiendo mi sueño a la resignación
¿puede más el cansancio que la enfermedad?
cuántas ansias de volver a soñar...
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